Lo hice. Te dejé un papel.
28 October, 2004
21 October, 2004
HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE
“SI dos personas se aman, pero no logran entenderse, ¿hasta cuándo es suficiente?” Difícil. Pienso en ello cuidadosamente una y otra vez. Me cuestiono, me reprimo, intento dejar de encontrar la respuesta y aún así llevo una semana dándole vueltas... lo cierto es que mucho más… demasiado. Sólo ayer comprendí que Brad está equivocado.
Pasa. A mí por lo menos me pasa. Conservo en mi cabeza ciertas frases que alguna vez me tocaron la fibra a través de la pantalla. Cuando Jerry dice “You make me complete”…muero. Cuando Lucía pregunta “¿Prefieres sexo salvaje con una desconocida o sexo con una salvaje conocida?”… rayo. Pero cuando la Roberts me mira detenidamente en un plano cerrado y dice: “¿Hasta cuándo es suficiente?”… simplemente me congelo.
Confieso que alguna vez aluciné a lo Ally McBeal. No era Barry White, pero lo que ví tenía para mí tanto stylo como el goldo piscola de la voz rasposa. Mi ex pareja jugaba con sus sobrinas y de pronto proyecté una familia. Mi familia. Nuestra familia. En ese entonces de manera inocente habría dicho, tal como Brad, que nunca es suficiente. Hoy afortunadamente sé que no es así.
Es suficiente cuando dejas de ser tú. Es suficiente cuando te olvidas de ti. Es suficiente cuando el amor se torna unilateral. Es suficiente cuando en sus ojos se refleja tu dolor. Es suficiente si tu almohada se cubre de lágrimas cuatro veces a la semana.
Es cierto, el amor es ciego. Tan cierto como que si esto ocurre, ese amor ya está muerto.
Pasa. A mí por lo menos me pasa. Conservo en mi cabeza ciertas frases que alguna vez me tocaron la fibra a través de la pantalla. Cuando Jerry dice “You make me complete”…muero. Cuando Lucía pregunta “¿Prefieres sexo salvaje con una desconocida o sexo con una salvaje conocida?”… rayo. Pero cuando la Roberts me mira detenidamente en un plano cerrado y dice: “¿Hasta cuándo es suficiente?”… simplemente me congelo.
Confieso que alguna vez aluciné a lo Ally McBeal. No era Barry White, pero lo que ví tenía para mí tanto stylo como el goldo piscola de la voz rasposa. Mi ex pareja jugaba con sus sobrinas y de pronto proyecté una familia. Mi familia. Nuestra familia. En ese entonces de manera inocente habría dicho, tal como Brad, que nunca es suficiente. Hoy afortunadamente sé que no es así.
Es suficiente cuando dejas de ser tú. Es suficiente cuando te olvidas de ti. Es suficiente cuando el amor se torna unilateral. Es suficiente cuando en sus ojos se refleja tu dolor. Es suficiente si tu almohada se cubre de lágrimas cuatro veces a la semana.
Es cierto, el amor es ciego. Tan cierto como que si esto ocurre, ese amor ya está muerto.
14 October, 2004
HOLA...MI AMOR...
CUANDO finalmente cierras tu “x file” todo comienza otra vez. Recuperas a tus amigos, te emborrachas sin pensar en el dolor de cabeza del día siguiente, retomas ese libro olvidado en tu velador, piensa en ese viaje que querías hacer sólo con tu partner y la vanidad vuelve a ti. Si te encuentras con tu ex y se ve mejor que nunca, la explicación es una: volvió a la vida.
La cosa es que tarde o temprano y tras mucho pensarlo, eliges tu código de barras para regresar al mercado. Estás a punto de rendirte y de poner un aviso en el diario que diga “se busca pareja que encarne a Somebody de los Depeche”, cuando aparece un comodín.
El nuevo prospecto le lleva por supuesto la “santa yapa”. Y es que no basta con los nervios de la primera tomada de mano pública, el primer beso o el almuerzo de iniciación familiar. Como si no fuera enough tanto terror, inevitablemente piensas con horror en el momento preciso para decirle “mi amor” por primera vez.
Quisiera decir nunca! Pero ese día llega… ¿Será mejor esperar a que el otro lo diga primero? Difícil. Se te seca la boca, crees que se oirá estúpido, transpiran tus manos y tus piernas se vuelven de lana.
DATO: Dilo entre 3 y 4 de la mañana, mientras tu hígado proceso uno que otro trago y tu hemisferio derecho se desinhibe.
A la mañana siguiente ya está, pasó piola. Después de eso… a lo hecho, pecho!
La cosa es que tarde o temprano y tras mucho pensarlo, eliges tu código de barras para regresar al mercado. Estás a punto de rendirte y de poner un aviso en el diario que diga “se busca pareja que encarne a Somebody de los Depeche”, cuando aparece un comodín.
El nuevo prospecto le lleva por supuesto la “santa yapa”. Y es que no basta con los nervios de la primera tomada de mano pública, el primer beso o el almuerzo de iniciación familiar. Como si no fuera enough tanto terror, inevitablemente piensas con horror en el momento preciso para decirle “mi amor” por primera vez.
Quisiera decir nunca! Pero ese día llega… ¿Será mejor esperar a que el otro lo diga primero? Difícil. Se te seca la boca, crees que se oirá estúpido, transpiran tus manos y tus piernas se vuelven de lana.
DATO: Dilo entre 3 y 4 de la mañana, mientras tu hígado proceso uno que otro trago y tu hemisferio derecho se desinhibe.
A la mañana siguiente ya está, pasó piola. Después de eso… a lo hecho, pecho!
02 October, 2004
DOBLE MEDALLA DE ALUMINIO
SOMOS muchos, somos pocos, no lo sé, la cosa es que habemos unos cuantos. En esta oportunidad da lo mismo la edad, las circunstancias o el sexo. Según un catastro personal, todos los que vivimos solos alguna vez nos vimos accidentados o muertos dentro de nuestros pequeños hogares sin que nadie lo notara hasta una semana después. Parece triste, pero es la realidad. Si me atoro con un trozo de carne mongoliana a domicilio no encontraré a nadie que me aplique la maniobra de Heimlich, la verdad es que dudo que mi vecino físico culturista sepa qué hacer.
En vista de lo anterior y de la sísmica semana pasada, decidí retornar al nido. Mi destino estaba a un par de horas de la capital. Me fui a provincia, a región, allá donde dicen “cuchillo cartonero” y no “tip-top”, donde se usa la “salida de cancha” en vez del “buzo”, y donde se come “pan francés”, no “marraqueta”.
Y es que de repente me imaginé la posibilidad de un terremoto. Ya fuera a las tres de la mañana en medio de mi aletargado dormir, o bien saliendo de la ducha envuelta en una toalla, no había alternativa que me dejara bien parada frente a la comunidad vecinal. Tuve que asumir mi indigna cobardía y cobijarme bajo los brazos de mis padres.
Bien instalada con todas las comodidades del mundo, decidí debatirme a duelo en un partido de paddle con mis amigas. Casi lo había olvidado, el deporte aún existe allá afuera. Una pelota, cuatro paredes, no podía ser tan difícil. Debo reconocer que esta actividad me hizo lucir peor que las opciones anteriores. Creo que no hay escala que puede medir mi alto nivel de inaptitud física. Ya lo decía Ayún en sus predicciones, el día 2 es una fecha vulnerable para todos.
En vista de lo anterior y de la sísmica semana pasada, decidí retornar al nido. Mi destino estaba a un par de horas de la capital. Me fui a provincia, a región, allá donde dicen “cuchillo cartonero” y no “tip-top”, donde se usa la “salida de cancha” en vez del “buzo”, y donde se come “pan francés”, no “marraqueta”.
Y es que de repente me imaginé la posibilidad de un terremoto. Ya fuera a las tres de la mañana en medio de mi aletargado dormir, o bien saliendo de la ducha envuelta en una toalla, no había alternativa que me dejara bien parada frente a la comunidad vecinal. Tuve que asumir mi indigna cobardía y cobijarme bajo los brazos de mis padres.
Bien instalada con todas las comodidades del mundo, decidí debatirme a duelo en un partido de paddle con mis amigas. Casi lo había olvidado, el deporte aún existe allá afuera. Una pelota, cuatro paredes, no podía ser tan difícil. Debo reconocer que esta actividad me hizo lucir peor que las opciones anteriores. Creo que no hay escala que puede medir mi alto nivel de inaptitud física. Ya lo decía Ayún en sus predicciones, el día 2 es una fecha vulnerable para todos.
MSN
SI en una de tus últimas reuniones te recordaron lo ridícula que lucías hace diez años atrás con esa chasquilla ochentera o insinuaron una desviación sexual en ese amigoo que usaba mocasines pluma de color pastel, de seguro entenderás que perteneces a una generación perdida.
No tengo nada contra los hombres menores de 30, pero lo cierto es que me gusta que me abran la puerta del auto, me enciendan el cigarro o que me obliguen a caminar por el costado interno de la vereda. Puede sonar estúpido, pero si tu macho no sabe quien fue Marco o Candy, olvida cualquier detalle cursi de su parte.
La culpa la tiene Messenger. Mujeres del mundo, escolares, universitarias y viejas gozadoras, unan sus fuerzas y destruyan al enemigo. No permitamos que ese pequeño ser verde de medio cuerpo transforme a tu príncipe en un hombre falto de caballerosidad.
Ok, las comunicaciones hoy son más fáciles, pero ¿qué hay del contacto real? La falta de relaciones en vivo pone en peligro de extinción a los futuros galanes de nuestro planeta.
Por mi parte lo reconozco, prefiero iniciar sesión con alguien que ya sabe de caída del cabello o masa corporal. A fin de cuentas el efecto gravitacional es inevitable, lo único que esos treintones no perderán nunca es la experiencia con el sexo opuesto.
Si entre las ciegas aguas de Internet estás a punto de ser atacada por un atractivo y juvenil pirata que pasa más de 10 horas diarias navegando, por favor bloquéalo y jamás vuelvas a admitirlo.
En esta vida hay que ser selectivas, debes saber que no cualquiera tiene méritos suficientes para ingresar a tu lista de contactos. Manéjate en línea para el que sabe tratarte y no disponible con el que todavía desconoce la importancia de un detalle.
No tengo nada contra los hombres menores de 30, pero lo cierto es que me gusta que me abran la puerta del auto, me enciendan el cigarro o que me obliguen a caminar por el costado interno de la vereda. Puede sonar estúpido, pero si tu macho no sabe quien fue Marco o Candy, olvida cualquier detalle cursi de su parte.
La culpa la tiene Messenger. Mujeres del mundo, escolares, universitarias y viejas gozadoras, unan sus fuerzas y destruyan al enemigo. No permitamos que ese pequeño ser verde de medio cuerpo transforme a tu príncipe en un hombre falto de caballerosidad.
Ok, las comunicaciones hoy son más fáciles, pero ¿qué hay del contacto real? La falta de relaciones en vivo pone en peligro de extinción a los futuros galanes de nuestro planeta.
Por mi parte lo reconozco, prefiero iniciar sesión con alguien que ya sabe de caída del cabello o masa corporal. A fin de cuentas el efecto gravitacional es inevitable, lo único que esos treintones no perderán nunca es la experiencia con el sexo opuesto.
Si entre las ciegas aguas de Internet estás a punto de ser atacada por un atractivo y juvenil pirata que pasa más de 10 horas diarias navegando, por favor bloquéalo y jamás vuelvas a admitirlo.
En esta vida hay que ser selectivas, debes saber que no cualquiera tiene méritos suficientes para ingresar a tu lista de contactos. Manéjate en línea para el que sabe tratarte y no disponible con el que todavía desconoce la importancia de un detalle.
DE PELÍCULA
CUANDO estar solo es una opción las personas saben muy bien lo que NO quieren. Odiamos los horarios, escenas de celos a causa de una mirada coqueta, llamadas de control y por sobre todo esos infaltables fantasmas de ex parejas.
Quienes estamos de este lado del puente desconocemos lo que hay en el horizonte, pero también vibramos con una película de amor o lloramos con el final de Friends. A ratos incluso nos identificamos con sus personajes hasta el punto de desear convertirnos en uno de ellos.
Aunque esos escenarios son del todo irreales, te hacen sentir que el transcurrir en forma de espiral de tu vida es una lata. Deberíamos tener la oportunidad al menos una vez de experimentar en una hora y media una comedia romántica a lo Meg Ryan. Sin suegras, sin trancas emocionales, sin problemas en el trabajo y sin olores matutinos el amor parece más atractivo.
Inesperadamente alguien se cruza por tu camino, te saca de lo cotidiano y transforma tu vida en una aventura excitante. Entre medio pasan hechos menos agradables, pero la escena final te sitúa volando en primera clase a París junto a un guapetón o simplemente con el mejor beso de tu existencia.
ADVERTENCIA: Soñar es gratis. A menos que seas actor, ello no ocurrirá.
De vuelta a la realidad, al final del día sólo nos resta regalarle una sonrisa a la cajera cansada del supermercado, decir que sí a los sermones de tu madre, tomarte un trago entre risas con tus amigos, enamorarse, sufrir y volver a amar.
Si no podemos ser protagonistas ni siquiera de un corto, entonces seamos felices con lo que tenemos a mano. Viva la espontaneidad y al pasado… pisado! Después de todo Scarlett tenía razón, mañana será otro día.
Quienes estamos de este lado del puente desconocemos lo que hay en el horizonte, pero también vibramos con una película de amor o lloramos con el final de Friends. A ratos incluso nos identificamos con sus personajes hasta el punto de desear convertirnos en uno de ellos.
Aunque esos escenarios son del todo irreales, te hacen sentir que el transcurrir en forma de espiral de tu vida es una lata. Deberíamos tener la oportunidad al menos una vez de experimentar en una hora y media una comedia romántica a lo Meg Ryan. Sin suegras, sin trancas emocionales, sin problemas en el trabajo y sin olores matutinos el amor parece más atractivo.
Inesperadamente alguien se cruza por tu camino, te saca de lo cotidiano y transforma tu vida en una aventura excitante. Entre medio pasan hechos menos agradables, pero la escena final te sitúa volando en primera clase a París junto a un guapetón o simplemente con el mejor beso de tu existencia.
ADVERTENCIA: Soñar es gratis. A menos que seas actor, ello no ocurrirá.
De vuelta a la realidad, al final del día sólo nos resta regalarle una sonrisa a la cajera cansada del supermercado, decir que sí a los sermones de tu madre, tomarte un trago entre risas con tus amigos, enamorarse, sufrir y volver a amar.
Si no podemos ser protagonistas ni siquiera de un corto, entonces seamos felices con lo que tenemos a mano. Viva la espontaneidad y al pasado… pisado! Después de todo Scarlett tenía razón, mañana será otro día.
LENTO, LENTO MÁS LENTO...
ALGUNOS son discriminados por su condición racial, socio-económica o por su aspecto físico. En mi caso el tema pasa por una cuestión de estado civil. Y es que insisto: ser soltera hoy no es nada fácil.
Para muchos ser una mujer separada es sinónimo de sexo libre. En la actualidad ese prejuicio abarca además al grupo de féminas que bordea los 25 y que por lo menos hace un par de meses abandonó una relación estable.
Vivir a lo “Sex and the City” con ropa cool, independencia financiera, departamento propio y un guapetón que lleva en la frente el slogan “buen amante” simplemente nos parece un sueño. Pero ¿es eso realmente lo que deseamos? Samantha, esa rubia de insaciable apetito sexual es verdaderamente una maestra en la cama y lo disfruta de manera envidiable. Sin embargo, a la mañana siguiente el goce se diluye en un vacío que le molesta cual piedra en el zapato.
El problema no tiene que ver con el sexo por sexo. El problema está en la velocidad con que ellos lo buscan. Hay momentos en la vida en que no queremos estar bajo las redes del compromiso y sólo ansiamos salir con alguien que te divierta, sepa conversar un buen vino y de vez en cuando te bese tiernamente sin manos desesperadas que corren bajo la falda en busca del premio mayor.
Odiados y queridos primates del sexo opuesto hablemos con sinceridad. Sí, es cierto, a todos nos gusta el sexo, pero ambos sabemos que lo que fácil viene… fácil se va. La pasión es fugaz.
Posterguemos el orgasmo precipitado y volvamos a creer en esas palpitaciones nahive que sentíamos a los 15. Coqueteémonos hasta el cansancio y despidámonos mientras aun es de noche. Sabemos que tu billetera aguanta varias visitas mensuales al motel de moda, pero te aseguramos que el momento preciso llegará finalmente, Como diría Julieta Venegas… sean delicados y esperen, dennos tiempo para darles todo lo que tenemos.
Para muchos ser una mujer separada es sinónimo de sexo libre. En la actualidad ese prejuicio abarca además al grupo de féminas que bordea los 25 y que por lo menos hace un par de meses abandonó una relación estable.
Vivir a lo “Sex and the City” con ropa cool, independencia financiera, departamento propio y un guapetón que lleva en la frente el slogan “buen amante” simplemente nos parece un sueño. Pero ¿es eso realmente lo que deseamos? Samantha, esa rubia de insaciable apetito sexual es verdaderamente una maestra en la cama y lo disfruta de manera envidiable. Sin embargo, a la mañana siguiente el goce se diluye en un vacío que le molesta cual piedra en el zapato.
El problema no tiene que ver con el sexo por sexo. El problema está en la velocidad con que ellos lo buscan. Hay momentos en la vida en que no queremos estar bajo las redes del compromiso y sólo ansiamos salir con alguien que te divierta, sepa conversar un buen vino y de vez en cuando te bese tiernamente sin manos desesperadas que corren bajo la falda en busca del premio mayor.
Odiados y queridos primates del sexo opuesto hablemos con sinceridad. Sí, es cierto, a todos nos gusta el sexo, pero ambos sabemos que lo que fácil viene… fácil se va. La pasión es fugaz.
Posterguemos el orgasmo precipitado y volvamos a creer en esas palpitaciones nahive que sentíamos a los 15. Coqueteémonos hasta el cansancio y despidámonos mientras aun es de noche. Sabemos que tu billetera aguanta varias visitas mensuales al motel de moda, pero te aseguramos que el momento preciso llegará finalmente, Como diría Julieta Venegas… sean delicados y esperen, dennos tiempo para darles todo lo que tenemos.
DEPARTAMENTO DE SOLTERA
ES cierto, nadie pierde el tren a los 24 años, pero cuando te ves en reiteradas ocasiones sentada en el auto de esa pareja amiga no puedes evitar pensarlo. No es mi intención ser desagradecida, para nada, sólo añoro ser la flamante novia que ocupa el asiento del copiloto.
Instalados ya en algún bar no falta ese jote que insiste en comprarte un trago. Si no lo aceptas eres una amargada, y si lo haces creen que tu cartera está llena de preservativos. Con una mujer sola no hay puntos medios. Los hombres suelen apostar: tu ex te dejó por histérica o eres la hermana desconocida de la geisha chilena.
Cuando aparece en escena un personaje interesante los tiempos en que las jugadas son ejercidas es un tema aparte. Digamos que llevas unos meses haciendo votos de castidad por opción propia. En ese caso las malditas feromonas te traicionan y te hacen actuar como si el mundo fuera a terminar dentro de las próximas 4 horas. Primer error, lo invitas a tu departamento. Segundo error, te tomas ese trago que definitivamente no necesitabas. Como si eso no fuera suficiente, en una acción poco acertada planteas que la cama es un lugar más cómodo. A esa altura es definitivo, has roto todos los códigos que te hacían la candidata perfecta para oír un “me gustaría salir otra vez contigo”.
A la mañana siguiente tu príncipe azul se transforma en Flash y desaparece apenas despierta. ¿Anotó tu teléfono? No te preocupes de seguro no tuvo tiempo, sólo estaba apurado... Probablemente te lo pedirá... pero el día del ...!
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