CUANDO estar solo es una opción las personas saben muy bien lo que NO quieren. Odiamos los horarios, escenas de celos a causa de una mirada coqueta, llamadas de control y por sobre todo esos infaltables fantasmas de ex parejas.
Quienes estamos de este lado del puente desconocemos lo que hay en el horizonte, pero también vibramos con una película de amor o lloramos con el final de Friends. A ratos incluso nos identificamos con sus personajes hasta el punto de desear convertirnos en uno de ellos.
Aunque esos escenarios son del todo irreales, te hacen sentir que el transcurrir en forma de espiral de tu vida es una lata. Deberíamos tener la oportunidad al menos una vez de experimentar en una hora y media una comedia romántica a lo Meg Ryan. Sin suegras, sin trancas emocionales, sin problemas en el trabajo y sin olores matutinos el amor parece más atractivo.
Inesperadamente alguien se cruza por tu camino, te saca de lo cotidiano y transforma tu vida en una aventura excitante. Entre medio pasan hechos menos agradables, pero la escena final te sitúa volando en primera clase a París junto a un guapetón o simplemente con el mejor beso de tu existencia.
ADVERTENCIA: Soñar es gratis. A menos que seas actor, ello no ocurrirá.
De vuelta a la realidad, al final del día sólo nos resta regalarle una sonrisa a la cajera cansada del supermercado, decir que sí a los sermones de tu madre, tomarte un trago entre risas con tus amigos, enamorarse, sufrir y volver a amar.
Si no podemos ser protagonistas ni siquiera de un corto, entonces seamos felices con lo que tenemos a mano. Viva la espontaneidad y al pasado… pisado! Después de todo Scarlett tenía razón, mañana será otro día.
1 comment:
Me ha parecido muy curioso que hables de los solitarios en primera persona del plural, como si a pesar de serlo como opción elegida quisieras de alguna forma evitarlo.
Muy bonito.
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