02 October, 2004

DOBLE MEDALLA DE ALUMINIO

SOMOS muchos, somos pocos, no lo sé, la cosa es que habemos unos cuantos. En esta oportunidad da lo mismo la edad, las circunstancias o el sexo. Según un catastro personal, todos los que vivimos solos alguna vez nos vimos accidentados o muertos dentro de nuestros pequeños hogares sin que nadie lo notara hasta una semana después. Parece triste, pero es la realidad. Si me atoro con un trozo de carne mongoliana a domicilio no encontraré a nadie que me aplique la maniobra de Heimlich, la verdad es que dudo que mi vecino físico culturista sepa qué hacer.
En vista de lo anterior y de la sísmica semana pasada, decidí retornar al nido. Mi destino estaba a un par de horas de la capital. Me fui a provincia, a región, allá donde dicen “cuchillo cartonero” y no “tip-top”, donde se usa la “salida de cancha” en vez del “buzo”, y donde se come “pan francés”, no “marraqueta”.
Y es que de repente me imaginé la posibilidad de un terremoto. Ya fuera a las tres de la mañana en medio de mi aletargado dormir, o bien saliendo de la ducha envuelta en una toalla, no había alternativa que me dejara bien parada frente a la comunidad vecinal. Tuve que asumir mi indigna cobardía y cobijarme bajo los brazos de mis padres.
Bien instalada con todas las comodidades del mundo, decidí debatirme a duelo en un partido de paddle con mis amigas. Casi lo había olvidado, el deporte aún existe allá afuera. Una pelota, cuatro paredes, no podía ser tan difícil. Debo reconocer que esta actividad me hizo lucir peor que las opciones anteriores. Creo que no hay escala que puede medir mi alto nivel de inaptitud física. Ya lo decía Ayún en sus predicciones, el día 2 es una fecha vulnerable para todos.

1 comment:

lulamae said...

Me encanta tu Blogg.Me he tomado la licencia de escribirte(espero que me perdones, o mejor, q te guste que lo haya hecho).Seguire leyéndolo e intentare escribir algo en el mío.
besos