DÍCESE del tipo que te llama insistentemente sin identificar el único significado de un "no" como respuesta a sus invitaciones, el que se te acerca a las ocho de la mañana para decirte un piropo en el oído o bien el que te saca a bailar diez mil veces en cinco minutos sin reconocer que está siendo humillado.
El jote jugoso del bar por lo general se sienta con sus amigos de la misma especie. Mira hacia tu mesa, se ríe, te señala una y otra vez, de repente le habla a su amigo más cercano, éste se para y te dice "oye, mi amigo te quiere concer"... Mal, mal, mal... por no decir patético.
El jote de la disco es probablemente el que sufre más con su naturaleza jugosa. Y es que él definitivamente no se da cuenta de lo looser que pueda llegar a ser, es como esas minas goldas que salen de sus casas con peto... hello? Nobody there? Cómprate un espejo por favor! Simplemente no lo entiendo en ambos casos. Volviendo al jote discotequero... ufff... especialmente con ellos es cuestión de tolerancia cero para mí. Por lo general mis amigas me dicen que soy demasiado pesada con ellos, pero es que tengo muy claro que un "no quiero" definitivamente no los deja tranquilos. De ahí en adelante vienen los clásicos "¿y para qué vienes si no quieres bailar?", " ya po si somos dos pa dos, estamos listos" y cómo olvidar "pero flaca, si yo no muerdo".... wákala!
El jote de cumpleaños en casa es el peor de todos. No hay escapatoria. Fijo que te lo presenta alguien conocido o tienen amigos en común. Valor! se te viene la pedida de teléfono... y sino, alguien cometerá el error de dárselo.
En estas situaciones yo veo dos problemas. Primero el que ellos no noten el ridículo que hacen cada vez que se las dan de macho coquetón y no perciben el rechazo de la dama en cuestión. Y el segundo tiene que ver con las militantes de mi género que no saben decir que no. A mi juicio creo que es mejor dejar la cosa clara de una y no andar soportando al lolo que llama un mes seguido para salir contigo porque simplemente se te ocurrió darle tu número...ERROR!


