11 October, 2007

SER FELIZ

QUÉ torpeza la de uno cuando la felicidad se sitúa frente a nuestras narices y no nos percatamos. Qué torpeza la nuestra cuando contamos con tantas razones para sonreír y nos sentimos derrotados por problemas menores. Qué torpeza tan humana, qué torpeza tan tonta.
Desde hace algún tiempo me he vuelto más sensible y vulnerable frente al dolor ajeno, y me refiero al verdadero dolor, ese que tiene que ver con enfermedades irreversibles o pobreza extrema. Y es que la vida, el destino o Dios, me situaron de un lado de la línea donde la balanza es mucho más positiva que lo contrario. Tuve la fortuna de nacer en una familia acomodada donde jamás nada me faltó económicamente, donde las oportunidades académicas se dieron por sentadas y las opciones médicas fueron siempre las mejores.
A veces es así, simplemente se trata de destino. Se nace de este lado o no. Si te tocó, bien por ti, qué afortunado eres! Si es así detente un momento y reflexiona. Tenerlo todo nada tiene que ver con dinero, tenerlo todo es poder disfrutar de tu familia, tu pareja, tus hijos y tus amigos. Basta de quejas, basta de preguntas, basta de insistir en lo que aún no llega. Al fin y al cabo uno vive el presente y ese momento el que debemos aprovechar. No vale de nada añorar el pasado o anhelar un futuro mejor si no se disfruta el presente en su máxima expresión.
Sé de personas que tienen todo en sus manos para ser felices pero se ciegan preguntando por qué las cosas no se han desarrollado a su manera. Me pregunto entonces, ¿qué importa la forma cuando el fondo llena los corazones de ellos y de quienes les rodean?
En suma, alcanzar la felicidad es mucho más fácil cuando se pretende el simple bienestar propio y del círculo cercano.

03 October, 2007

It´s a Girl !

HACE diez minutos recordé por centésima vez cuánto me hubiese gustado ser hombre. Estaba en pleno proceso de depilación casera, preparándome para mis vacaciones en Gringolandia, cuando llamó mi noviecillo preguntando por su pasaporte. Inmediatamente respondí : “Está en tu velador amor. Hace dos meses que lo dejaste ahí…” Sinceramente I don´t get it. ¿Cómo puede ser que no lo haya visto? ¿Por qué habría de saber YO dónde están SUS cosas? Y por último, el velador es enano, no estamos hablando de un cajoooooooón, se trata de un pequeño cajoncito donde guarda apenas un par de boletas inservibles y monedeas de diez pesos. Simplemente increíble.

Continué entonces calentando las tiritas de cera, que por lo demás no son más que una nueva modalidad de “Hágalo usted mismo y sufra en casa”, y mientras me aguantaba algunos dolores se me vino encima la rabia que le tengo a mi carga genética. De cinco hermanos yo soy la más baja, la única con los ojos café, la más blanca, la de los dientes separados y como si fuera poco la única mujer.

A veces pienso que los hombres no se dan cuenta, pero la verdad es que es mucho más fácil ser uno más de su género. Todo aquel que pertenece al “sexo fuerte” no sabe de cambios hormonales, no se preocupa por el peso o por los millones de vellos que puede llegar a tener una sola pierna, no tiene idea de lo doloroso que puede ser un parto, no tiene que molestarse por ser observado como filete en una carnicería cuando lleva un escote, no gastan dinero en maquillaje o accesorios que “hagan juego”, y para colmo ganan más dinero que las mujeres en los mismos puestos de trabajo.

Ahora bien, cualquiera podría decirme que las mujeres consiguen lo que quieren con un coqueteo, que la mayoría de sus parejas auspician sus salidas, y que incluso tienen la facultad de dar vida… Pero por favor, por un minuto, seamos sinceros y aceptemos que es más fácil poder ir al baño en cualquier parte, no saber de depilaciones y tener el don de pensar en forma práctica como lo hace cualquier hombre de este planeta.

En fin, entre hoy y mañana probablemente me preguntarán dónde están los audífonos del Ipod, dónde está la toalla de playa o dónde quedaron sus lentes y su banano. Paralelamente yo echaré a la maleta las poleras que me hacen ver menos gorda, el alisador de pelo (indispensable para climas húmedos), los remedios, el protector solar, los voucher del hotel, las cintas depilatorias, etc. Y justo cuando esté a punto de irme hacia el aeropuerto, mientras él me espere en el auto, yo regaré las plantas para que no mueran durante nuestras vacaciones.

SUPERMAN

TUT, tut, tut, tut… marcando ocupado. Así me quedé cuando un ex pololo me dijo: “tenemos que terminar porque yo no soy capaz de darte la seguridad que tú necesitas”. En dos palabras, PLOP! ¿De qué estamos hablando? Para mí la explicación era una sola, el tipo era un chanta y esto de la “seguridad” no era más que una excusa ultra barata.

Después de varios años sigo pensando lo mismo, y aunque eso me convierte en una verdadera looser, por fin he logrado descifrar el concepto “seguridad femenina”. Es preciso aclarar que no se trata de una cuestión financiera ni de masa muscular. Conozco una infinidad de mujeres que se involucran con millonarios y son tremendamente infelices a pesar de la ropa de marca y otros regalos excesivamente costosos. Y para qué hablar de las que se creen Whitney Houston y se pasean con un guardaespaldas corpulento… ugggh! Nada más tóxico que un musculín deseoso de golpear a cualquier mortal porque en la disco lo empujan sin querer o porque le tocan la bocina cuando comete una infracción. Sinceramente, la felicidad es imposible con un tipo histérico al lado, incluso si éste te lleva de vacaciones a Bora Bora… la tranquilidad mijita es algo que no tiene precio.
Ahora que ha quedado claro aquello qué cosas no se relacionan con esta anhelada “seguridad”, dentremos a picar en mi vida personal para esclarecer este misterio. Una vez más usaremos a mi novio como ejemplo, pero esta vez no será humillado por su militancia en el partido masculino. Debo subirle los bonos al pobre o volveré a ser soltera y eso sí que no lo soportaría otra vez.
En realidad esta cuestión es resimple, se trata de tener la seguridad de que tu pareja te ama. Sí, así de simple, believed or not. Cuando tu lolito te demuestra que nada es más importante que tú, ni siquiera lo que su madre opine de ti, te sientes respaldada. Cuando te regalan rosas un día cualquiera, te sientes enamorada. Cuando recibes un tierno mensaje de texto a las tres de la tarde, te enterneces. Cuando él te piropea toda la noche, te sientes guapa, y no sólo eso, sabes que no le interesa mirar a otras peliteñidas. Y por último, cuando él te abraza y al apoyar tu cabeza sobre su pecho te sientes tan protegida como cuando tu padre lo hace, entonces sabes realmente lo que “seguridad femenina” significa. Siempre he dicho que las palabras sin actos, no son más que palabras vacías. Mi novio me dice “te amo” varias veces al día, y como si eso no fuera suficiente me lo demuestra con diversas acciones que simplemente “le nacen”.
No sé si eso es lo que las mujeres quieren, pero al menos es lo que yo busco.