03 October, 2007

It´s a Girl !

HACE diez minutos recordé por centésima vez cuánto me hubiese gustado ser hombre. Estaba en pleno proceso de depilación casera, preparándome para mis vacaciones en Gringolandia, cuando llamó mi noviecillo preguntando por su pasaporte. Inmediatamente respondí : “Está en tu velador amor. Hace dos meses que lo dejaste ahí…” Sinceramente I don´t get it. ¿Cómo puede ser que no lo haya visto? ¿Por qué habría de saber YO dónde están SUS cosas? Y por último, el velador es enano, no estamos hablando de un cajoooooooón, se trata de un pequeño cajoncito donde guarda apenas un par de boletas inservibles y monedeas de diez pesos. Simplemente increíble.

Continué entonces calentando las tiritas de cera, que por lo demás no son más que una nueva modalidad de “Hágalo usted mismo y sufra en casa”, y mientras me aguantaba algunos dolores se me vino encima la rabia que le tengo a mi carga genética. De cinco hermanos yo soy la más baja, la única con los ojos café, la más blanca, la de los dientes separados y como si fuera poco la única mujer.

A veces pienso que los hombres no se dan cuenta, pero la verdad es que es mucho más fácil ser uno más de su género. Todo aquel que pertenece al “sexo fuerte” no sabe de cambios hormonales, no se preocupa por el peso o por los millones de vellos que puede llegar a tener una sola pierna, no tiene idea de lo doloroso que puede ser un parto, no tiene que molestarse por ser observado como filete en una carnicería cuando lleva un escote, no gastan dinero en maquillaje o accesorios que “hagan juego”, y para colmo ganan más dinero que las mujeres en los mismos puestos de trabajo.

Ahora bien, cualquiera podría decirme que las mujeres consiguen lo que quieren con un coqueteo, que la mayoría de sus parejas auspician sus salidas, y que incluso tienen la facultad de dar vida… Pero por favor, por un minuto, seamos sinceros y aceptemos que es más fácil poder ir al baño en cualquier parte, no saber de depilaciones y tener el don de pensar en forma práctica como lo hace cualquier hombre de este planeta.

En fin, entre hoy y mañana probablemente me preguntarán dónde están los audífonos del Ipod, dónde está la toalla de playa o dónde quedaron sus lentes y su banano. Paralelamente yo echaré a la maleta las poleras que me hacen ver menos gorda, el alisador de pelo (indispensable para climas húmedos), los remedios, el protector solar, los voucher del hotel, las cintas depilatorias, etc. Y justo cuando esté a punto de irme hacia el aeropuerto, mientras él me espere en el auto, yo regaré las plantas para que no mueran durante nuestras vacaciones.

1 comment:

La F said...

Aun tenia la direccion de tu blog en los links del mio..

Me encanta como escribes y me alegré cuando entré y me di cuenta que empezaste nuevamente con el blog :)

Salu2