11 October, 2007

SER FELIZ

QUÉ torpeza la de uno cuando la felicidad se sitúa frente a nuestras narices y no nos percatamos. Qué torpeza la nuestra cuando contamos con tantas razones para sonreír y nos sentimos derrotados por problemas menores. Qué torpeza tan humana, qué torpeza tan tonta.
Desde hace algún tiempo me he vuelto más sensible y vulnerable frente al dolor ajeno, y me refiero al verdadero dolor, ese que tiene que ver con enfermedades irreversibles o pobreza extrema. Y es que la vida, el destino o Dios, me situaron de un lado de la línea donde la balanza es mucho más positiva que lo contrario. Tuve la fortuna de nacer en una familia acomodada donde jamás nada me faltó económicamente, donde las oportunidades académicas se dieron por sentadas y las opciones médicas fueron siempre las mejores.
A veces es así, simplemente se trata de destino. Se nace de este lado o no. Si te tocó, bien por ti, qué afortunado eres! Si es así detente un momento y reflexiona. Tenerlo todo nada tiene que ver con dinero, tenerlo todo es poder disfrutar de tu familia, tu pareja, tus hijos y tus amigos. Basta de quejas, basta de preguntas, basta de insistir en lo que aún no llega. Al fin y al cabo uno vive el presente y ese momento el que debemos aprovechar. No vale de nada añorar el pasado o anhelar un futuro mejor si no se disfruta el presente en su máxima expresión.
Sé de personas que tienen todo en sus manos para ser felices pero se ciegan preguntando por qué las cosas no se han desarrollado a su manera. Me pregunto entonces, ¿qué importa la forma cuando el fondo llena los corazones de ellos y de quienes les rodean?
En suma, alcanzar la felicidad es mucho más fácil cuando se pretende el simple bienestar propio y del círculo cercano.

1 comment:

NAG said...

Que buena que pienses así, ahora, en este preciso momento de tú vida, donde estas en la encrucijada de heredar, irradiar y mostrar a otra persona el camino a seguir.
Lo vivo seguido de manera tangencial con los pendejos de Scout, pero Tú lo vivirás de manera mucho más potente, fuerte e indestructible por tú nuevo rol.
Me encanta que cada vez seamos más los que tengamos la capacidad de mirar más allá de nuestro ombligo, aunque este algunas veces ocupe un espacio muy grande en nuestra humanidad.
Besos Gigantes.