03 October, 2007

SUPERMAN

TUT, tut, tut, tut… marcando ocupado. Así me quedé cuando un ex pololo me dijo: “tenemos que terminar porque yo no soy capaz de darte la seguridad que tú necesitas”. En dos palabras, PLOP! ¿De qué estamos hablando? Para mí la explicación era una sola, el tipo era un chanta y esto de la “seguridad” no era más que una excusa ultra barata.

Después de varios años sigo pensando lo mismo, y aunque eso me convierte en una verdadera looser, por fin he logrado descifrar el concepto “seguridad femenina”. Es preciso aclarar que no se trata de una cuestión financiera ni de masa muscular. Conozco una infinidad de mujeres que se involucran con millonarios y son tremendamente infelices a pesar de la ropa de marca y otros regalos excesivamente costosos. Y para qué hablar de las que se creen Whitney Houston y se pasean con un guardaespaldas corpulento… ugggh! Nada más tóxico que un musculín deseoso de golpear a cualquier mortal porque en la disco lo empujan sin querer o porque le tocan la bocina cuando comete una infracción. Sinceramente, la felicidad es imposible con un tipo histérico al lado, incluso si éste te lleva de vacaciones a Bora Bora… la tranquilidad mijita es algo que no tiene precio.
Ahora que ha quedado claro aquello qué cosas no se relacionan con esta anhelada “seguridad”, dentremos a picar en mi vida personal para esclarecer este misterio. Una vez más usaremos a mi novio como ejemplo, pero esta vez no será humillado por su militancia en el partido masculino. Debo subirle los bonos al pobre o volveré a ser soltera y eso sí que no lo soportaría otra vez.
En realidad esta cuestión es resimple, se trata de tener la seguridad de que tu pareja te ama. Sí, así de simple, believed or not. Cuando tu lolito te demuestra que nada es más importante que tú, ni siquiera lo que su madre opine de ti, te sientes respaldada. Cuando te regalan rosas un día cualquiera, te sientes enamorada. Cuando recibes un tierno mensaje de texto a las tres de la tarde, te enterneces. Cuando él te piropea toda la noche, te sientes guapa, y no sólo eso, sabes que no le interesa mirar a otras peliteñidas. Y por último, cuando él te abraza y al apoyar tu cabeza sobre su pecho te sientes tan protegida como cuando tu padre lo hace, entonces sabes realmente lo que “seguridad femenina” significa. Siempre he dicho que las palabras sin actos, no son más que palabras vacías. Mi novio me dice “te amo” varias veces al día, y como si eso no fuera suficiente me lo demuestra con diversas acciones que simplemente “le nacen”.
No sé si eso es lo que las mujeres quieren, pero al menos es lo que yo busco.

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